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"El Triángulo de las Bermudas"
Nadie se explica por qué ocurre eso. Por algún motivo ignorado, ese rincón del Océano Atlántico, plagado de algas gigantes y donde a la absoluta falta de vientos suceden enormes tormentas, es el sitio más peligroso del mundo. Allí, el almirante Cristóbal Colón -dos días antes de llegar a tierra americana- tuvo miedo por primera vez en su vida. Fue cuando su nave entró de pronto en aguas calmas, de amenazante blancura, y también el cielo y el horizonte se pintaron de blanco. Durante largas horas -escribió el marino esa noche en su diario de viaje- los hombres permanecieron en silencio, mirando aquel mar incoloro.
Hay un lugar del planeta, en las inmediaciones del mar de los Sargazos, donde la brújula enloquece y los hombres se tornan irritables y medrosos.
Tormenta en el Triángulo
Localización del Triángulo de las Bermudas
El cuatrimotor de la British South American Airways, perdido en enero de 1948
-Llamando a la torre...es una emergencia... parecemos haber perdido el rumbo... no podemos ver tierra... repito, no podemos ver tierra...-. Era la voz del teniente Charles Taylor, que comandaba el Vuelo 19.
El avión C-119 Flyying Boxer, de la USAF, que desapareció en junio de 1965 mientras volaba sobre el fatídico triángulo, cerca de Miami, con 10 personas a bordo.
Pero al mediodía el cielo estaba límpido y sólo soplaban algunos vientos de superficie, frescos y suaves, característico de esa época del año. Todo se desarrolló en forma normal hasta que, a las 4 de la tarde, se quebró la calma en la torre de control de Fort Lauderdale. Uno de los operadores de radio escuchó por su canal abierto un repertorio mensaje de auxilio proveniente de un avión en vuelo. Respondió inmediatamente y entabló con el piloto el siguiente diálogo:
Es un contorno siniestro, donde todo es posible. Aún lo más espantoso. Después de las zozobras apuntadas por Colón en su bitácora, se sucedieron en esa parte del océano -durante varios siglos y aún siguen ocurriendo- una serie de hechos que resultan perturbadores y enigmáticos: naufragios imposibles, barcos hundidos que vuelven a flotar en forma inesperada, hermosos bergantines hallados con sus velas desplegadas y ninguna persona a bordo, como si sus tripulantes se hubiesen volatilizado, aviones y helicópteros perdidos para siempre. Y una cosa extraña que produce asombro: nunca se halló ningún resto de navíos o de aviones, jamás se rescató un cadáver. El 5 de diciembre de 1945, una escuadrilla de cinco aviones Avenger despegó de la base naval de Fort Lauderdale para realizar un ejercicio de instrucción en esa zona que muchos creen diabólica. En las planillas militares, la misión estaba señalada con el nombre de Vuelo 19. Ese miércoles un frente de densas nubes atravesó la península de Florida de este a oeste, presagiando una tormenta inminente.
Herman Melville llenó muchas páginas de Moby Dick tratando de explicar el terror que producía en la tripulación del Pequod la blancura insoportable de la ballena. El pánico del que habla Melville es el mismo que se experimenta al penetrar en el triángulo imaginario que abarca el mar de los Sargazos y que tiene por vértices a la ciudad de Miami, en la Florida, las playas de Arecibo (en Puerto Rico) y las islas Bermudas.
-¿Cuál es su posición?- preguntó el controlador.
-No estamos seguros- contestó Taylor- Parecemos estar perdidos.
-Pongan rumbo al oeste- le ordenó el controlador.
-No estamos seguros de hacia dónde está el oeste... todo está mal... es algo muy extraño... no podemos estar seguros de ningún rumbo... incluso el océano no aparece como debiera ser...- fue la sorprendente respuesta.
En la torre no sabían qué procedimiento debían seguir. Aún suponiendo que no les funcionara la brújula, bastaba ir hacia el sol poniente -que en ese momento estaba casi sobre el horizonte- para encontrar el rumbo hacia la base. Durante los minutos siguientes la torre escuchó por el canal abierto de radio los mensajes que se intercambiaban entre sí los pilotos de las cinco máquinas. La mayoría de
ellos eran confusos y hasta absurdos. El comandante Taylor era un hombre muy experimentado, que hacia varios años que volaba en los Avenger. Estos aviones, por su parte, eran máquinas muy seguras, con gran autonomía de vuelo y capaces de desarrollar una velocidad de 500 kilómetros por hora con carga completa.
En la alas, de 15 metros de envergadura, poseían dos ametralladoras de grueso calibre y llevaban un gran torpedo bajo el fuselaje. Algo grave estaba sucediendo. Algunos estaban francamente histéricos.
Inesperadamente, no se sabe por qué, el comandante de Vuelo 19 le pidió a su segundo, el capitán George Stivers, que tomara el mando. En la torre, el jefe de controladores le rogó al piloto que se serenase y le contara con detalles lo que estaba ocurriendo.
-Son las 16.25- dijo Stivers-... no estamos seguros de dónde nos hallamos... debemos estar a unos 350 kilómetros al nordeste de la base... parece como si estuviéramos...-. Una fuerte estática impidió que se escuchara el resto de la frase. Al rato la comunicación se restauró y el diálogo fue así:
Fue lo último que se le oyó decir a Stivers. Después la radio se sumió en un completo silencio y nunca más se supo nada del
-Parece como si estuviéramos en aguas blancas. ¡Estamos completamente perdidos!-.
Vuelo 19 y de los 14 hombres que lo integraban. Había pasado dos horas y diecisiete minutos desde que despegaran de Fort Lauderdale, cerca de Miami.
Inmediatamente se inició una búsqueda que sólo iba a producir una nueva tragedia. En ella participó un hidroavión Martín Mariner PBM, una de las máquinas más perfectas de su época.
Nunca volvió a su base y jamás se supo que le había pasado. No se hallaron restos del aparato ni de los 13 hombres que lo tripulaban, todos expertos es operaciones de rescate naval. En 1991, el Deep See -un barco norteamericano de exploración submarina que buscaban los restos de un galeón español hundido en la zona- encontró, a 180 metros de profundidad y a 18 kilómetros de la costa, varios aviones del tipo Avenger clavados en el fondo del mar. Se los podía ver claramente en un video captado por una de las hondas robotizadas del barco. Al principio, los investigadores creyeron que estaban ante un hecho inusitado: si se trataba de la Patrulla Perdida (como se llamó más tarde al Vuelo 19) sería la primera vez que se hallaban restos de aviones accidentados en esos peligrosos mares.
El FB-50 de la US Air Force desaparecido el 8 de enero de 1962
Sin embargo, al examinar un nuevo video se tuvo la certeza de que no se trataba de la escuadrilla de Taylor.
Ninguna de las matrículas de las máquinas filmadas coincidía con las de los aviones del Vuelo 19. Con lo cual el misterio no sólo siguió siendo un misterio sino que el enigma se duplicó: en los archivos navales no había ningún registro de que los Avenger encontrados hubiesen desaparecido o se hubieran estrellado en el mar. ¿Desde cuándo yacían allí? ¿Por qué estaban en ese sitio, situados a sólo 18 kilómetros de Miami y de Fort Lauderdale? La marina de los Estados Unidos no dijo nunca nada y tampoco intentó una exploración del sitio para analizar detalladamente esos restos. ¿Por qué? No hubo respuesta.
No era la primera vez, sin embargo, que la marina de los Estados Unidos permanecía en silencio.
En 1964, el investigador Vincent Gadis publicó un libro en el cual recopilaba decenas de misteriosos desaparecidos en esa área, que él bautizó con el nombre de "Triángulo de las Bermudas", sin que la marina diera ninguna explicación. Ese nombre usado por Gadis habría de popularizarse en 1974, cuando el escritor Charles Berlitz, en su libro El triángulo de las Bermudas, relacionó las enigmáticas desapariciones con las oleadas de ovnis que se observaban periódicamente sobre la península de Florida.
Y agregaba una hipótesis sorprendente. Según él, en ese lugar del océano están los restos de la Atlántida, la mítica civilización sumergida cuyas ruinas creyó descubrir en el fondo del lecho marino. Allí habría un gran cristal energético -escribió Berlitz-, que obraría como una suerte de gran imán, capaz de enloquecer las brújulas y los aparatos electrónicos. Según la historiadora Adi-Kent Thomas Jeffrey, entre 1609 y 1814 se produjeron 10 misteriosas desapariciones de barcos en el triángulo. Pero la lista no es segura y se basa en información muy difusa.
El Gloria Colite, barco registrado en Saint Vincent, Indias Occidentales Británicas, que en febrero de 1940 apareció inexplicablemente abandonado
el Marine Sulphur Queen, cisterna de la US Navy perdido en febrero de 1963.
En 1840 empiezan los registros que podían ser llamados "oficiales", donde cada dato está plenamente verificado.
Un bergantín norteamericano de 30 metros de eslora, llamado Mary Celeste , protagonizó el caso más interesante. Fue encontrado navegando con todas sus velas desplegadas, sin ninguna persona que lo tripulaba. Todo a bordo estaba en orden: la cama del capitán, que viajaba con su esposa y una hija, estaba tendida, su escritorio perfectamente arreglado,
había abundante comida y agua potable, los botes salvavidas estaban en su lugar y las bombas de achique funcionaban perfectamente. Jamás se encontró la tripulación. El 4 de marzo de 1918 -un poco más al sur- se desvaneció el Cyclops, un barco cargonero de la armada norteamericana que llevaba 309 personas a bordo. Ese día el tiempo era perfecto. En abril de 1925 el mercante japonés Raifuku Maru lanzó por radio un frenético S.O.S. Una voz dijo en inglés: "¡Es como una daga! De prisa. Vengan a buscarnos... no podemos escapar... vengan rápido". Nada se supo de este mercante, que ese día navegaba por aguas tranquilas en el Triángulo de las Bermudas.
Después del Vuelo 19, decenas de aviones y cientos de tripulantes y pasajeros se perdieron en el fatídico sitio.
Barco mexicano "Tuxpan", clasificado como desaparecido en 1987
Estos son los aviones "Avenger" que formaban parte del fatidico "Vuelo 19" y que desaparecieron en el "Triangulo del Diablo", en 1945
En el mes de octubre de 1954 un moderno avión Super Constelliation de la marina estadounidense desapareció en el norte del triángulo con 42 personas a bordo.
Estaba equipado con los transmisores más avanzados de la época, pero nunca nadie recibió un mensaje ni un pedido de auxilio. Pero el más dramático desastre ocurrió en la zona se registró en mayo de 1968, justo cuando Europa ardía en medio de las rebeliones estudiantiles que cambiaron el signo de la época en todo el mundo.
En circunstancia opacó la noticia, que sin embargo era de una gravedad extrema. El día 21 a la noche, luego de pasar por los Azores, el submarino nuclear norteamericano Scorpion con 99 hombres a bordo, comunicó a su base de Norfolk que navegaba sin novedad. Fue su último mensaje. ¿Qué le pasó?.
Algunos años después se lo localizó hundido a 4000 metros de profundidad. Estaba aparentemente intacto y hasta ahora no se detectó un aumento de radiactividad en las aguas en las cuales está sepultado.
Pensar en un rescate es poco menos que imposible. Pero en sus entrañas de acero el reactor atómico aún debe seguir activo y los científicos dicen que los restos del Scorpion son como una bomba de tiempo que -si llega a estallar- podría contaminar todos los mares de esa parte del mundo, afectando también al Mediterráneo y al Caribe. Nadie quiere pensar en esa diabólica posibilidad.
Estas son algunas de las naves desaparecidas:

Navíos

El Mary Celeste viajaba con 10 personas a bordo, desapareció en noviembre de 1872, después de salir del puerto de Nueva York.

El Atlanta era una fragata británica que iba de las islas Bermudas a Inglaterra con 290 personas a bordo. Desapareció en proximidades de las islas Bermudas en enero de 1880.

El Freya era un voluminoso buque alemán que desapareció el 4 de octubre de 1902.

El Cyclops era un gran barco de aprovisionamiento de la marina norteamericana que llevaba 309 pasajeros a bordo. Desapareció el 4 de marzo de 1918 mientras navegaba en proximidades de las islas Barbados.

El Raifuku Mary era un buque carguero japonés que desaparecido en 1924 mientras navegaba en proximidades de las islas Bahamas.

El Cotopaxi desapareció en proximidades de Cuba en 1925, mientras cumplía su rutinaria ruta comercial.

El Stavenger era un buque carguero que llevaba 43 hombres a bordo cuando desapareció en 1931 en las Bahamas.

El Johan and Mary desapareció en abril de 1932.

El Anglo Australian era un barco carguero que desapareció en marzo de 1938 con sus 39 hombres que llevaba a bordo.

El Gloria Colite desapareció en febrero de 1940 en las Antillas británicas.

El Rubicon era un buque carguero cubano que desapareció el 22 de octubre de 1944.

El Sandra era un enorme carguero que desapareció en junio de 1950.

El Connemara IV desapareció en septiembre de 1955.

El Marine Sulphur Queen era un buque carguero que desapareció el 4 de febrero de 1963 con toda su tripulación.

El Son’boy era un pesquero de menor tamaño que llevaba 40 pescadores a bordo y desapareció el 1 de Julio de 1963.

El Witchcraft desapareció muy cerca de Miami el 24 de diciembre de 1967.

El Anita era un buque carguero que desapareció en marzo de 1973 con sus 32 tripulantes que llevaba abordo.

El Milton Iatrides era un buque carguero que desapareció en abril de 1973 en el interior del Triángulo.

Aviones

El avión Super Constellation era un avión de la marina norteamericana que desapareció con 42 personas a bordo el 30 de octubre de 1945 cuando sobrevolaba la zona del Triángulo.

El hidroavión Martin Mariner era un hidroavión bombardero PBM de la armada norteamericana que desapareció el 5 de diciembre de 1945 con los 13 tripulantes que llevaba a bordo.

El C-54 era un avión militar del ejército de los Estados Unidos que desapareció a 180 kilómetros de las islas Bermudas en 1947.

El Tudor IV llamado Star Tiger era un avión cuatrimotor de uso comercial, que desapareció el 29 de enero de 1948 con 31 pasajeros y tres tripulantes en proximidades de las islas Bermudas.

El DC-3 era un avión privado que desapareció con 32 pasajeros y su tripulación mientras realizaba un vuelo comercial. Esta fatalidad ocurrió el 28 de diciembre de 1948.

El Tudor IV llamado Star Ariel era utilizado comercialmente y desapareció el 17 de enero de 1949 en proximidades de las Bermudas.

El avión Globemaster desapareció muy cerca del Triángulo en marzo de 1950.

El avión York desapareció el 2 de febrero de 1952 con 33 pasajeros a bordo más los tripulantes cerca del Triángulo.

El hidroavión Martin P-5M era un avión patrullero de la marina norteamericana. Desapareció con 10 tripulantes a bordo, desapareció el 9 de noviembre de1956 en cercanías de las islas Bermudas.

El Chase YC-122 era un avión carguero que desapareció el 11 de enero de 1957 con 4 pasajeros a bordo en proximidades de las islas Bahamas.

El KB-50 era un avión-tanque de las Fuerzas Aéreas norteamericanas que desapareció el 8 de enero de 1962 en la zona del Triángulo.

Dos Stratotankers KC-135 desaparecieron el 28 de agosto de 1963 muy cerca de las islas Bermudas.

El Cargomaster C-132 desapareció el 22 de septiembre de 1963.

El Flyng Boxcar C-119 desapareció el 5 de junio de 1965 con 10 pasajeros que llevaba a bordo cerca de las Bahamas.

Las estadísticas indican que desde mediados del siglo XIX han desaparecido al menos 50 barcos y 20 aviones.